Una Carta sin Cartero

Director de Proyecto (ella)
   Hola. Con respecto al tema X, ¿se enviaron las especificaciones al contratista? 
Subalterno (yo): 
   Si, por supuesto, desde hace dos meses fueron debidamente enviadas
Director de Proyecto (ella): 
    ¿Y cuál fue la respuesta?, voy a decir una frase con la que mi jefe siempre nos presiona, pero que a la larga me ha ayudado a crecer: “¿y cuál es la carta García?”. Se refiere a que a lo importante hay que hacerle seguimiento y tener conclusiones y respuestas concretas. 
Subalterno (yo): ...

Me alegra saber que tal argumento haya servido para tu crecimiento, nunca está de más seguir creciendo sin importar cuando sepamos. Más aún, cualquier experiencia que nos haga crecer es valiosa, pues a la larga todo conocimiento es valioso…  pero Yo en tu lugar no me hubiera dejado presionar de tu jefe con esa frase, pues creo que, de las muchas interpretaciones dadas a “Una Carta a García”[*], esta pasa por una de la más pobres.

Cuando dices que “Una Carta a García” se refiere al seguimiento que debe hacerse sobre los temas importantes y sobre tener conclusiones y respuestas concretas, estoy seguro que es una conclusión errónea. ¿Cómo puede un escrito enfocado en fomentar la Iniciativa terminar siendo utilizado para justificar el Control y el Seguimiento?, realmente es algo que sale de mi comprensión.

“Una Carta a Garcia” sería un escrito muy diferente si Rowan antes de salir a entregarle la carta al General Calixto García, tuviera que haber entregado al presidente William McKinley un plan de proyecto, un cronograma detallado, discriminación del presupuesto y la planilla de adquisiciones. Sería un escrito bastante distinto si Rowan estuviera obligado a presentar diariamente un informe de su avance al Presidente de la Unión Americana.

Siendo sensatos, “Una Carta a García” es una oda a la confianza en que el otro hará bien su trabajo, sin importar si le conocemos o si hemos trabajado antes con él.

McKinley le entrega a Rowan una carta para que la lleve a García. Rowan toma la carta y no pregunta: ¿en dónde podré encontrarlo?... ¡bravo!... pero McKinley tampoco le pregunta a Rowan “¿Y cómo vas a hacerlo?”, “¿Cómo sabré que si entregaste la carta?”, “¿Puedo confiar en ti?”, “¿Tienes experiencia en este tipo de cosas?”.

McKinley confía en Rowan, sabe que quizás no tenga éxito, de hecho es más probable que fracase a logre entregar la carta; pero aún así, McKinley le asigna la tarea y confía en que lo hará. Por eso creo que justo al lado de la estatua de Rowan sugerida por el autor de “Una Carta a García”, debería haber una estatua de McKinley por ser “El hombre que confió en su equipo de trabajo”.



En la actualidad el miedo a que “el otro no haga bien su trabajo”, se compensa usando “Seguimiento y Control”, por eso es que vas a reuniones de seguimiento. Pero si las personas no hacen bien su tarea, entonces se les presiona abusando de palabas como liderazgo, empoderamiento, enfoque al logro y otras tantas, o como en tu caso, de “Una Carta a García”.

¿Abuso en “Una Carta a García”?... si, como no, y de los grandes. Yo no estoy en contra de "Una Carta a García", es más, me parece una excelente lectura sobre la Iniciativa, pero ¿qué se puede sacar de alimentar irresponsablemente la idea de que si una persona pregunta instrucciones para hacer su trabajo es que no lo hace bien?.

En un curso universitario el facilitador me solicitó frente a todos los asistentes que le llevara una bebida. Yo, recordando que cada uno de nosotros tiene un “García” por encontrar, fui a traerla inmediatamente sin la menor demora. Tamaña sorpresa me llevé cuando al volver con la bebida el facilitador comenzó a preguntar: “¿porqué elegiste este sabor?”, “¿trajiste mi vaso preferido?”, “¿porqué la trajiste fría si yo la quera a temperatura ambiente?”.

He ahí mi punto, para entregar la carta a García se requiere mucho más que “ganas” de entregarla. En otras palabras dudo mucho que McKinley le entregue a Rowan una carta sellada y le diga “entrégale al General Calixto García” sin más ni más... no creo que sea sano atribuir superpoderes a Rowan, pues a toda luz Rowan es simplemente una persona que hace bien su trabajo y que no necesita mucha información para entender lo que se le solicita.

Analicémoslo con calma, Rowan debe tener dinero para llegar a Cuba y contactos poderosos para averiguar el paradero de García, Rowan debe saber hablar español o tener un intérprete de confianza, más aún, Rowan debe tener la seguridad de romper dos o tres reglas internacionales sin miedo alguno. Todo esto sumado a que Rowan previamente a recibir la carta debe saber quién es el General Calixto García y en cual sitio del planeta se encuentra. Sin estas precondiciones, dudo mucho que Rowan hubiera alcanzado siquiera a salir de la Casa Blanca.

Pero no, nadie piensa en esos detalles. Todo jefe quiere tener un equipo de trabajo compuesto únicamente por personas tipo Rowan, que hagan su trabajo a la perfección pero que administrativamente no generen ninguna carga. Empleados tipo Rowan que no requieren de reuniones de seguimiento, no se enferman, no tienen problemas, todo lo saben, todo lo pueden. Empleados tipo Rowan que no son Personas que necesitan ser desarrollados integralmente, sino simplemente Recursos, no muy diferentes a una máquina.

Si, a esta altura estás por decirme: “Independientemente de eso, lo más importante es hacer seguimiento y control de lo importante, pues no todas las personas hacen bien su trabajo” y por eso es que antes de que lo digas yo te contesto: El problema es que para tener empleados tipo Rowan se necesitan jefes tipo McKinley.

Quien tiene por jefe al Presidente de los Estados Unidos no tiene cualquier jefe. Para el ciudadano norteamericano estándar es un honor por lo menos dirigirle la palabra al presidente, un ciudadano norteamericano estándar hará todo lo que su presidente le diga, un ciudadano norteamericano estándar ama, cuida y respeta su país por encima de cualquier otro. No es lo mismo ir a entregar una carta del Presidente McKinley para el General García, que una carta de Agustín Cortina (carpintero) para su tía Josefa en Playa de Guanabo.

Es por eso que un Rowan necesita un McKinley.

Los líderes, jefes, directores de proyectos y en general todos aquellos que tienen por trabajo el orientar y revisar las labores de otros, antes de usar contra sus subalternos lecturas como “Una Carta a García” como arma de presión y alineamiento, deberían ellos mismos convertirse en personas que sean capaces de inspirar con el ejemplo a sus subalternos a hacer las cosas bien, a amar, cuidar y respetar su trabajo por encima de cualquier otro.

No hay comentarios: