Hallelujah

Al momento de traducir una canción, muchas veces uno se encuentra con el reto de interpretar cosas para las que cada quien entiende algo diferente. Así ocurre con "Hallelujah" de Leonard Cohen.
Es una canción profunda, tan profunda como la voz de Cohen, tan íntima que la escribió casí desnudo y tan viceral que mientras la escribía golpeaba su cabeza contra en el piso de un hotel en NuevaYork ^.
Es una canción urgente que resuena diferente en cada corazón que se acerca a ella, quizas por eso tenga tantas versiones. El mismo Cohen evolucionó la letra entre la versión de 1984 y la versión de 1988/1993.
Me agradó mucho hacer esta traducción, aprendí mucho y fue una experiencia enrriquecedora. Así que respetuosamente dejo MI VERSIÓN en español de lo que dice la canción "Hallelujah", incluyendo el verso de la versión de 1984. El video es de la presentación en vivo de Londres.

Dicen que había un acorde secreto que (el rey) David tocó y agradó al señor, pero no te llama la atención la música ¿O si? Bueno, es este: el cuarto, el quinto, el menor disminuido, el mayor aumentado... el rey desconcertado compone el Aleluya.

La viste bañándose en una terraza y aunque tu fe era fuerte no te sentías satisfecho. Su belleza y la luz de la luna te derribaron; rompió tu trono y te ató a una silla, luego te cortó el pelo y de tus labios se robó el Aleluya.

Consideras que irrespeté el nombre de Dios y yo que ni siquiera sé su nombre, pero si lo hice ¿A tí que más te da? Hay brillo de luz en cada palabra, no importa si lo que escuchas es un santo o un malogrado Aleluya.

Quizas haya un Dios allá arriba, pero lo que yo aprendí del amor es que consiste en herir a quien te amenaza. Mas no es un grito lo que escuchas esta noche, no es la voz de un peregrino que dice haber visto la luz, no, es un frio y muy solitario Aleluya.

Ay amigos, aquí he estado antes, conozco ésta lugar y he pisado este terreno; verán, yo solía vivir solo antes de conocerles. He visto su bandera en el Arco del Triunfo, pero escuchen: el amor no es una especie de marcha de la victoria, no, es un frio y muy solitario Aleluya.

Hubo un tiempo en que me hiciste saber con claridad lo que estaba pasando, pero ahora, ahora, ni siquiera me lo muestras, ¿Verdad? Recuerdo cuando me movía en ti y el espititu santo también se movía, y cada aliento que respiramos era Aleluya.

Hice lo mejor que pude, sé que no fue mucho. No podía sentir así que aprendí a tocar. He dicho la verdad, no vine aquí para engañar. Y aunque todo salió mal estaré aquí mismo ante el Señor de la Canción sin nada, nada mas en mi lengua que el Aleluya.

 

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